viernes, 29 de junio de 2012

Hablando de juguetes


Recuerdo que cuando era niño me gustaban mucho los juguetes. No había muchos, es cierto, y era bastante frecuente que, en las fechas señaladas para los regalos, éstos tuviesen una función más práctica que lúdica (me ahorraré una enumeración prolija de ese tipo de presentes, pero digamos que calcetines, jerseys o pasamontañas formaban parte del repertorio habitual). Así las cosas,  descubrir el tipo de cosas que me atraían al dejar atrás los pantalones cortos fue como disponer de una segunda oportunidad: látigos, pinzas, dildos, máscaras, cuerdas (manejadas como ya sabéis con suma torpeza en mi caso) y un larguísimo etcétera de objetos con los que procurar placer y dolor.

Algunos fueron un fracaso y otros una pérdida de tiempo y dinero. Pero un buen puñado de ellos, a los que de vez en cuando se incorporan nuevos elementos, son mis juguetes (así, en cursiva y negrita). Y entre ellos, ocupando un lugar destacado, se encuentra este gato que, a pesar de su rutilante aspecto, me acompaña desde hace ya algunos años. Y cuando digo acompaña lo digo en un sentido literal, pues viene conmigo a cualquier evento o actividad, a pesar de las incomodidades que su transporte suele conllevar. Pero, ¿qué pistolero que se precie entraría en un saloon sin estar preparado para desenfundar el arma?


6 comentarios:

Némesis dijo...

Estoy muy de acuerdo, jejeje.

Saludos.

Anónimo dijo...

jo, y cuánto cariño se les tiene y cuánto se los cuida. Para mí una vez los juguetes que guardaba fueron joyas.

Y cómo qué incómodo su transporte?. Un bonito maletín o práctico maletín. Bueno, ya sé, no parecerás un pistolero, si no un vendedor con el muestrario dentro XDDD....

lulla

descalza dijo...

Pues ese mango rojo y ondulado, creo que lo hace especial :)

Besos

Marlowe dijo...

Némesis,

Gracias por tu comentario.

Un saludo.

lulla,

Se hace lo que se puede. Pero vendedor...

descalza,

Especial y multifuncional.

Besos

MONSIEUR VALMONT dijo...

Quien se precie del poder de dar placer necesita necesariamente utillaje apropiado y ese látigo se ve una maravilla, la cabeza del mango permite una gran funcionalidad .... me encantaría saber donde adquirir uno parecido.

Saludos

Marlowe dijo...

Quizás lo encuentres en "La juguetería", en la Travesía de San Mateo.

Un cordial saludo,