sábado, 29 de octubre de 2011

Ilusiones

Qué vano empeño
el de ordenar el caos
pero qué más nos queda
sino el ciego alivio
de ser,
o soñar que somos,
dueños de algo.

jueves, 27 de octubre de 2011

Cualquier tiempo pasado...


Y la memoria
Inexorable
Me conduce a un taburete
De sórdida taberna
Y vuelven
Miradas insatisfechas
Aquellos rostros
De inevitable aburrimiento

Imagen: El apartamento

martes, 25 de octubre de 2011

Likes & dislikes


Prefiero la heterodoxia a la incoherencia
Mi subjetividad a tu objetividad
El insomnio a las pesadillas
Morder a morir despierto
Besar a beber solo
La soledad al silencio del otro
Y el otro a mi propio silencio
También prefiero la ambigüedad a las etiquetas
Las etiquetas a los malentendidos
Los malentendidos a la rutina
Y la rutina al desvarío
Me gusta más ser complacido que ordenar
Azotar por capricho que por castigo
Persuadir que disuadir
Y aceptar riesgos aún sin conocer el camino.

lunes, 24 de octubre de 2011

Jaime Gil de Biema


Como la noche no
quiero que tú desciendas,
no quiero cumplimiento
sino revelación.
Desciende hasta mis ojos
veloz, como la lluvia.
Como el furioso rayo,
irrumpe restallando
mientras quedan las cosas
bajo la luz inmóviles.
Que no quiero la dulce
caricia dilatada,
sino ese poderoso
abrazo en que romperme.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Back to basics


Es una gran falacia eso de que los años aportan sabiduría. En el mejor de los supuestos, lo que te dan es tiempo para conocer y querer a un puñado de personas y para experimentar con la vida. El resto son poco más que muescas en el calendario.
Mi gusto por el spanking y otras prácticas viene de lejos, aunque mi trabajo me costase conocerme y reconocerme. En ese proceso he jugado con esto y aquéllo, he probado diferentes cosas y he conocido personas de todo tipo. Ha habido épocas tranquilas y otras compulsivas, recorridos nocturnos y escapadas a ninguna parte, deseos cumplidos y pulsiones insatisfechas... Ha habido juegos, relaciones, amor y desamor, sueños y alguna que otra pesadilla.
En los últimos tiempos, sin embargo, me siento cada vez más cómodo con las cosas en apariencia más básicas: morder, besar, azotar, dar claras y sonoras bofetadas...
¿Me estaré volviendo un simple, un anticuado, un tipo aburrido y previsible?
.

Imagen: Jindra Noewi

viernes, 14 de octubre de 2011

Sumisión, dominación y confianza


Suele decirse por ahí, y seguramente yo también lo habré hecho en más de una ocasión, que quien se somete debe tener un alto grado de confianza en la persona a la que se entrega. Bueno, esto es casi una perogrullada, pero me sirve como introducción para ir donde quiero llegar, si es que no me pierdo en el camino.
Pienso, sin que de ese hecho pueda alcanzarse conclusión alguna, que la confianza que realmente importa es la que cada cual tiene en su propia naturaleza y cuánto y cómo está dispuesto a apostar en la aventura de la vida. Cierto es, y esto nos pasa a casi todos, que a veces conferimos más valor a la confianza ajena que a la propia, cuando en el fondo unos y otros navegamos o naufragamos por los mismos mares de subjetividad.
En el fondo, debería ser algo más sencillo, aunque casi nunca lo sea:
Me someto porque deseo hacerlo y está en mi naturaleza. Y te domino por idénticas razones.
A veces, escucho o leo cosas que me perturban. Frases como “me entrego porque  te quiero” parecen tener una relación causa-efecto. Y a mí, definitivamente, me gustan más:
Me someto y te amo. O te domino y te amo. O no te amo. O no me someto. O no te domino.
Pero, en cualquiera de esos casos, confío en lo que soy y en lo que siento.

domingo, 2 de octubre de 2011

Pasiones ajenas por entregas: Raymond Carver

"Frescas noches de verano.
Las ventanas abiertas.
Las lámparas encendidas.
Fruta en el frutero.
Y tu cabeza sobre mi hombro.
El momento más feliz del día.

El amanecer,
desde luego. Y ese momento
justo antes de comer.
Y las primeras horas
de la tarde.
Pero amo

estas noches de verano.
Más incluso, me parece,
que todos esos otros momentos.
El trabajo terminado por ese día.
Y nadie que nos pueda alcanzar en ese momento.
O nunca."

Raymond Carver