viernes, 30 de diciembre de 2011

Escenas de la memoria

Cuando  era un niño/adolescente tímido y solitario me pasaba gran parte del día leyendo todo lo que caía en mis manos. Mi padre, cuyas lecturas empezaban y terminaban con el periódico, tenía la costumbre, frecuente en las familias humildes de la época, de comprar libros con los que decorar las estanterías y dar, quizás, una apariencia de cultura a la casa. Enciclopedias, diccionarios y colecciones que no seguían ningún criterio preciso, pero que a mí conseguían transportarme a lugares excitanes y alejados de ese mundo estrecho y gris en el que habitaba.
Recuerdo que, entre esos libros, se encontraba una enciclopedia ilustrada del cine en tres tomos, que era algo así como mi particular vademecum, y en el que, a la pasión por el cine, que supongo servía al mismo propósito que la literatura, le podía añadir el placer de contemplar, sin urgencias ni disimulos, la belleza satinada de mujeres de otro mundo.
Hoy, cuando la memoria se ha convertido en algo semejante a uno de esos vasos que caen al suelo y, sin romperse en mil pedazos, se quedan ya para siempre agrietados, son muy pocas las instantáneas a las que puedo convocar a mi antojo. Hay una, sin embargo, que nada ni nadie ha podido arrebatarme. Y, con los años y las experiencias, tal vez me atreva a afirmar que fue mi peculiar iniciación a algunos de los gustos que me han ido conformando.
Muchos años más tarde, encontré la película y la compré sin pensarlo. Pero, pasada la primera media hora, aburrido y con la inquietante sensación de que podría perder uno de los pocos recuerdos mágicos de un tiempo triste y en ocasiones amargo, apagué el maldito aparato.
Esta es la imagen, y aun hoy es capaz de despertar un chispazo de deseo.

5 comentarios:

luna dijo...

Gracias de corazon por estar...
Te deseo lo mejor de lo mejor por el año nuevo y mucha suerte...
Un abrazo y mil besos...

Mar dijo...

George Peppard lo intentaba y lo intentaba... y la gente ya casi sólo lo recuerda como Hannibal del equipo A. Hollywood despiadado...

El cartel de Los insaciables es absolutamente prometedor, entiendo que te perturbara tanto de chavalín.

Feliz Año!!!

May Mercurio dijo...

Sí, da cierto yu-yu volver a ver una película que marcó en su momento.Algo interior teme que con el paso del tiempo, los cambios interiores de uno y ect,pues llevarse un señor chasco, aiss.
El cartel la verdad que es inspirador.
No la conozco, igual la veré..pero no te diré ni mú. ;)
Saludos Marlowe

Humberto Dib dijo...

Hola, llegué por casualidad, pero me gustó este blog. Te sigo.
Un abrazo.
HD

Marlowe dijo...

luna,

Mis mejores deseos para ti.
Un abrazo,

Mar.

¡No lo sabes tú bien!
Feliz Año y un abrazo,

May,

Dicen que en boca cerrada no entran moscas... Pero eso es mucho decir, ¿no crees?
Un saludo,

HD,

Bienvenido y un abrazo,