viernes, 9 de septiembre de 2011

Esas horas

En las horas del desperdicio
Nadie duerme
Se pasan volando
Porque no valen nada

Son esas horas
En las que el reloj se para
Y no sabemos si tras ellas
Vendrá algo que merezca la pena

Las horas de las dudas
Y del olvido
De papeleras llenas
Y voces quebrando la noche
Que quisiéramos las nuestras

Horas del abandono
De no saber qué o a quién esperamos
Horas sin palabras

Horas sin melodía
Bellas porque no son Bellas
Horas residuales
Que se desbordan por los desagües del alma

Horas de madrugada
De gritos que no brotan
Horas como balas

Horas para beber
Si uno quisiera beber
O para creer en algún dios
Si creyera que creer en ese dios
podría evitarlas

Horas como máscaras
Horas de la memoria deformada
Horas como puñales
Horas que sangran

Horas sin deseo de ti
Ni deseo de mí
Horas de niebla
Horas de fantasmas

Horas sin nobleza
Horas de la basura
Horas bastardas

4 comentarios:

Sweet dijo...

Certero, desabrigado y feroz.
Como esas horas que parecen no tener minuto final.

Encantada de haberte leído.
Muy buenos versos.

Buen finde!

Marlowe dijo...

Esas horas son frías, sí.
Gracias por tu comentario y buen fin de semana.

nim dijo...

Horas que pasan y no vuelven.....

Una entrada preciosa.

Saludos :)

Marlowe dijo...

Gracias por tu visita y por tu comentario, nim.
Un saludo.